ARTE

El hombre, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, imita o expresa lo material o inmaterial, y crea, copiando o fantaseando.

Todos los seres humanos pueden crear, su capacidad de creación es una de las diferencias más importantes con los animales.No hacer uso de este gran don no significaría tan sólo desperdiciar un atributo diferenciador, sino también perder mucho del goce de la vida.

El Arte no se satisface con ninguna porción del hombre, en la creación todo su ser se compromete, sintiéndose completamente absorbido por el acto de crear.Así sale el ser humano de su diaria rutina, deja de estar tenso, y se entrega a disfrutar de inacabables posibilidades de experimentación y expresión, para luego establecer una genuina relación con su obra.Al ser intrínseca al ser humano la capacidad de crear, el Arte ha estado presente desde los tiempos más remotos.

 

Alphonse Maria Mucha - Maud Adams como Juana de Arco (1860 - 1939)

 

 

El hombre, valiéndose de la materia, imita o expresa lo material o inmaterial, y crea, copiando o fantaseando.

El hombre primitivo, influido por todo lo que acontecía en su entorno natural, observando e imitando con su propio cuerpo, y tomando elementos de la naturaleza que le permitieron realizar representaciones donde ha volcado parte de sí mismo, de su existencia y su sentir, ha manifestado la grandeza del Arte en sus inacabables posibilidades de experimentación.
Desde el siglo XVII predominó la idea de que su materia propia era la belleza, que se conservó inalterable hasta el siglo XIX. En ese siglo, pródigo en inquietudes y descubrimientos, se inició el movimiento que había de conducir a las concepciones modernas del Arte, que pueden ser de tendencia subjetiva u objetiva, según partan de los sentimientos del hombre o del análisis de la obra artística considerada en sí misma.
Ciertas coincidencias, más aparentes que reales, indujeron a varios pensadores a creer que Arte y juego son de la misma naturaleza.; se consideró el Arte como una variedad del juego capaz de armonizar los instintos inferiores con los valores racionales y morales, que supone siempre divorciados fuera del campo artístico, lo que es un error.
Lange, consideró al Arte como un juego superior para adultos, desprovisto de todo interés práctico y sin fin de ninguna clase fuera de sí mismo.

Es evidente que algo de esto ocurre en la actividad artística, pero Lange olvidó el fin mágico y económico-social del arte prehistórico y el religioso de la Edad Media, para citar casos característicos.
Algunas doctrinas psicoanalíticas, han visto en el Arte un procedimiento para liberarse de contenidos angustiosos de las profundidades de la mente, sin herir los principios sociales y morales del creador y del contemplador.
Para otros pensadores modernos el Arte consiste en la expresión o en el ” sentimiento en sí”.
Las teorías objetivistas son menos numerosas. La teoría de la Naturaleza considera al Arte como el resultado del ambiente geográfico, las condiciones de vida y otros factores ambientales que, según ellos, dejan poquísima libertad de acción al artista.

Esta posición resulta exagerada, porque si es cierto que el medio influye en el Arte, también lo es que no es un factor determinante hasta el extremo de afectar lo profundo de su esencia.
Las investigaciones sociológicas, han demostrado la intensa relación entre el Arte y la sociedad, y su valor como medio expresivo sincero y directo, que no debe confundirse con la definición filosófica del hecho artístico.

En las teorías formalistas se identifica Arte y forma, el primero como seleccionador y ordenador de la segunda. El formalismo ha estado presente en el pensamiento humano desde que comenzó la reflexión sobre el Arte, y la forma es inseparable de la plástica porque es su manera imprescindible de expresión, de transmisión y de existencia material. Sin embargo, por importante que sea, es un medio que no puede confundirse con el principio ni el fin del Arte. La forma encarna o sugiere algo, pero en sí misma es un cuerpo sin alma, y el Arte es algo más que forma pura.
Una posible solución se aproxima gracias a la axiología o doctrina de los valores. Los valores son intangibles y universales, pero se manifiestan en seres, cosas o acciones que los reflejan, y que se llaman bienes; así una escultura es un bien estético. El hombre no puede explicarse los valores, pero los intuye, gracias a su naturaleza espiritual y tiende a reflejarlos en acciones y objetos.

La intuición de los valores estéticos tiene por consecuencia la realización de la obra artística, que a su vez puede servir de medio de expresión de muy diversos contenidos anímicos, o servir indirectamente a otro fin (religioso, político, mágico).
El Arte sería el proceso de intuición de un valor estético por el artista creador, su expresión material en la obra que realiza, su transmisión a través de ella al contemplador, y la reconstitución por éste de la idea del artista.
Esto corrige el difundido error de que el Arte sólo se ocupa de la belleza, cuando en realidad puede reflejar cualquier otro valor, como lo demuestran los bufones de Velázquez, o las tétricas visiones de Goya, que exaltan la fealdad sin dejar por ello de ser obras maravillosas del Arte de todos los tiempos.

 
Ir al inicio de la pagina
s