ESCULTURA

Es el Arte de modelar, tallar y esculpir en materia adecuada, representando en relieve cualquier figura o asunto.
Las primeras manifestaciones del arte escultórico, aparecen en el paleolítico inferior como período inicial de la cultura humana.
El hombre modela el sílex por percusión o choque con otra piedra, dándole filo y a veces punta para combatir y defenderse.

Es el hacha primitiva primer destello de la escultura que se generaliza después con el grabado y relieve en piedra y huesos de animales, llegando al modelaje de la forma humana en pequeñas estatuas de piedra que en las femeninas presentan como nota curiosa las formas típicas de la femineidad con enorme exuberancia, sin duda como exaltación de un culto femenino a la fecundidad.

 

David - Miguel Angel

Venus de milo

La piedad - Miguel Angel

 

En Egipto se conocía la escultura a partir de los primeros tiempos históricos, pasando por una serie de evoluciones gracias a las cuales logró perfeccionar su técnica y desarrollar su forma de expresión a base de una observación instintiva del naturalismo.La estatuaria se tallaba en madera o piedra calcárea en el período menfítico; en granito, en el tebano; y en basaltos en el saita.

Además de cincelar y tallar estatuas, sabían fundirlas en bronce, aunque limitado este procedimiento a las estatuas pequeñas trabajadas después con el buril. En general, las estatuas eran de gran tamaño, observándose en las que aparecen sentadas, la cabeza cuidada con detalle, el cuerpo poco flexible,, los brazos unidos al cuerpo, las rodillas juntas y las manos apoyadas en las rótulas.
La figura humana representada en esculturas de la Mesopotamia, jamás apareció desnuda, y es preferentemente la masculina, casi siempre con la barba rizada en tirabuzones paralelos, y vestida con largas túnicas cubiertas de suntuosos bordados. Los temas son resueltos a base de figuras legendarias y simbólicas como el buey alado con cabeza humana y alas de águila

El aliento creador del antiguo pueblo griego, ofrece el sorprendente espectáculo de las viejas imágenes esbozadas en el siglo VI (a.C.) , aporta la insuperable perfección de las maravillosas esculturas del Parthenón. Son visibles en la estatuaria una mayor libertad de forma y la tendencia a producir la sensación del movimiento. En el siglo IV (a. C.), surge un genio de la escultura: Praxíteles, el escultor del desnudo que muestra a la luz del mundo su gracia como una flor de belleza con matices de expresión únicos.
Antes de la conquista de Grecia por los romanos, la estatuaria romana se reducía a dos únicas estatuas en bronce: “El orador Aulus Metelius” y “La loba del Capitolio”; pero a raíz de la conquista realizada, llenóse Roma de millares de estatuas griegas, por lo que en un principio la escultura romana fue una copia de la griega que poco a poco llegó a alcanzar un sello personal en su mármoles y bronces con finalidades concretas como el retrato y el relieve históricos.

La escultura árabe se reducía a la ornamentación con los materiales, como decoración escultórica el estuco, la piedra, el marfil y la madera.
En la escultura gótica aparece un espléndido renacimiento que alborea en el siglo XV con Brunelleschi, Ghiberti y Donatello. En esta época traduce el escultor todo el modo de ser de la generación a la que pertenece, y sus visiones quedan traducidas en gárgolas fantásticas, figurando endriagos, monstruos, fieras, diablos, reptiles, cabezas grotescas.

Al finalizar el siglo XVI cayó en desuso la escultura gótica para dar paso al nuevo estilo llamado Renacimiento, que llegó al apogeo de su florecimiento con Miguel Ángel, a cuyo ejemplo los escultores trataron de reproducir la forma, especialmente del desnudo.
En el siglo XVII, las artes plásticas traducen los gustos característicos de la época, o sea, lo frívolo, lo vaporoso, hasta los albores del XIX en que triunfa el arte escultórico del italiano Antonio Canova que puede decirse que llena todo el período neoclásico.
Del contacto entre los escultores de diferentes países europeos y los ejemplos de Canova, surgieron los más altos representantes de la escultura neoclásica.
Ya en pleno siglo XIX y parte del XX, aparecen el escultor francés Auguste Rodin y los españoles Rosendo Nobas, Padró, Antonio Susillo, a los que siguieron los contemporáneos Mariano Benlliure, Miguel Blay, Hugué y otros.


 
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