PINTURA

El Arte de representar en una superficie, con líneas y colores, cualquier cosa o persona, se encuentra presente desde la prehistoria. El hombre prehistórico reproduce las formas de los animales que ve a su alrededor y las escenas de caza y bailes, en que toma parte; pinturas llenas de ingenuidad, pero no exentas de un cierto vigor, que con el nombre de “pinturas rupestres” (representaciones en rocas y cavernas), constituyen el lejano origen del arte de la pintura.

Entre los egipicios, la pintura fue un arte auxiliar de la arquitectura y la escultura, con un absoluto alejamiento de toda perspectiva; la línea, el dibujo lo era todo, y el color una cosa puramente convencional.
En el Egeo, se aprecia la técnica del fresco en los muros alisados con finísima cal, temas religiosos, inspirados en la naturaleza, con un realismo vivo y palpitante, a lo que se une en esta pintura la delicadeza de los colores y el sentido de la belleza.

Charles Joseph Natoire - La expulsión del paraiso

 

Mona LIsa - Leonardo Da vinci


En la antigua Grecia es un hecho que la escultura fue policromada; la pintura sobre cerámica reviste gran importancia artística en sus variadas manifestaciones de técnica, dibujo, temas y coloración. En el siglo V a. de J.C. aparecen temas de la vida cotidiana: cacerías, banquetes, juegos, danzas y luchas con los personajes vestidos pomposamente con las túnicas floreadas y orladas con suntuosidad.

La pintura romana quedó completamente helenizada, y si en algunos casos los aspectos de decoración mural ofrecían algunas innovaciones, éstas tenían un carácter marcadamente arquitectónico, pero, con todo, Roma crea en la pintura el cuadro de historia, que por su carácter atrae el interés público.

La pintura románica gana en brillantez, pero a costa del dibujo cada vez más tosco y grosero; las caras de las figuras apenas tienen expresión, y los paños con pliegues torpemente caídos revisten una extraordinaria exornación de dudoso gusto.

A mediados del siglo XIII aparece en Italia Giotto, quien da expresión a sus figuras y energía a sus composiciones.
Al principiar el siglo XV, Paulo Ucello, da paso a la pintura que reproduce con verdad, así la Naturaleza como la forma humana, dándole la exactitud anatómica, de perspectiva y de claroscuro de que carecía la pintura de Giotto.

Ya en pleno siglo XVI surgen Roselli, Boticelli, Perusino en cuyas obras pictóricas se aprecia un pensamiento libre y una personalidad propia en cada autor.
La escuela flamenca nace con Van Eyck, a quien se atribuye la pintura al óleo y cuyos cuadros son una maravilla de dibujo y de color.
Los pintores del Renacimiento, y posteriores, que señalaron el apogeo del arte pictórico en Italia fueron principalmente Leonardo de Vinci, Miguel Ángel y Rafaello de Urbino.
En la segunda mitad del siglo XIX aparece en Alemania Menzel, como uno de los precursores de la pintura moderna.

 

El hombre primitivo, influido por todo lo que acontecía en su entorno natural,

 
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