Interferencias en el arte del niño
Ayudar al niño en su arte
Elogios y Críticas
Fomento de la actividad artística
Algunos problemas con respecto al arte en la infancia
 
 

Fomentar la expresión artística del niño es ayudarlo a que se exprese en forma libre y feliz, respetando su experiencia; los adultos deben comprender o percibir las necesidades del niño, que cambian según su edad y desarrollo, y promover su capacidad de sensibilidad hacia las cosas que lo rodean, todo cuanto pueda hacerse para estimular a los niños en el uso sensible de sus ojos, oídos, dedos y el cuerpo entero, servirá para enriquecer el caudal de su experiencia y le ayudará en su expresión artística. Una buena motivación consiste en sensibilizar algunas de las relaciones que previamente existían en forma pasiva o no eran utilizadas; naturalmente que esas relaciones son cambiantes y que debemos adaptar nuestras motivaciones a las necesidades del niño en crecimiento. No cabe duda de que la mejor motivación que el niño puede tener en su hogar es una atmósfera en la que se sienta seguro y querido, donde las relaciones sensitivas con los objetos y el medio sean estimuladas en todo momento y no sólo cuando deba usárselas para la expresión artística, puesto que la vida y el arte no pueden separarse.
Si bien la abundancia de materiales puestos a disposición del niño puede distraerlo desde el punto de vista de la actividad creadora, sin embargo es necesario disponer de la clase de materiales que puedan estimular su expresión artística. Hay diferentes clases de materiales artísticos que el niño puede manejar y apreciar mejor durante las diferentes etapas de su desarrollo.
Dentro de los lápices de colores, es conveniente elegir los más gruesos, pues el niño puede empuñarlos mejor y además se quiebran con menos facilidad; por otra parte, los lápices de buena calidad pueden combinar fácilmente sus colores para formar otros nuevos mediante la superposición de dos capas distintas. Otro material importante de que debe disponer el niño son las pinturas en forma de polvo o témpera; en polvo tienen la ventaja de poder mezclarse para obtener la consistencia deseada, en los primeros tiempos son mejores las espesas, para evitar que se corran en el papel; pero a la vez, suelen ser menos brillantes, de colores menos intensos que las líquidas. No hace falta ni es conveniente efectuar ante el niño ninguna demostración de cómo se usan las pinturas, él debe hallar por sí mismo lo que debe hacer; estimular esta actitud experimental es parte del proceso de creación. Las acuarelas no deben ser muy duras y son preferibles las cajas con pocos colores pues estimulan a los niños para que aprendan a mezclar los colores y hallar los que desean en lugar de encontrarlos ya preparados. Cuanto más estimulado se sienta el niño en sus observaciones experimentales mediante el material que utiliza, tanto mayor será la flexibilidad y libertad que desarrollará.
En aquellos niños que no han desarrollado la confianza suficiente para expresarse a través de la pintura, puede ser más fácil iniciarla en el modelado, por eso es muy importante que se les brinde arcilla, cuando modela tiene la sensación de que puede cambiar la idea sin mayor dificultad, pues la arcilla es flexible en su manejo, en cambio si un dibujo o una pintura no resulta como quería se sentirá frustrado, no pueden ser corregidas como el modelado. Los niños a los que se les de este material no deben sentirse limitados en su uso cuando modelan, pues si en un momento dado no disponen de cantidad suficiente de arcilla tendrán que reducir el tamaño de sus trabajos.
Además será útil disponer de papeles de colores para armar construcciones, materiales de desecho puede ser un valioso agregado para la actividad creadora casera. Para conservar sus materiales, el niño debe disponer de algún espacio propio donde pueda guardar y organizar los mismos. Es fundamental el lugar que se destinará para que el niño se exprese, debe ser un rincón bien iluminado, nunca deberá dejársele trabajar en su propia sombra, y donde no tenga que cuidar demasiado la mesa ni el piso; la mesa debe ser baja y no muy grande, así podrá seguir su trabajo desde distintas posiciones, pero suficiente como para que dos niños puedan trabajar a la vez estando sentados en lados opuestos. Puede organizarse un “rincón de las actividades creadoras”, con el piso y pared recubiertos de linóleo, y donde toda la familia participe en tareas de creación.
El colgar o no en las paredes los trabajos de los niños carece de importancia para ellos, ya que disfrutan del proceso más que del resultado. Lo que no es conveniente hacer es seleccionar sólo uno, pues demostramos la preferencia que sentimos hacia sus creaciones, le quitamos libertad y luego intentará copiar, o imitar las características del mismo, le impedirá experimentar con flexibilidad y pronto se encontrará fijado a un estilo creado con aquel modelo; si se cuelga una diversidad de sus expresiones, no perturbará su capacidad creadora.