Divorcio
Es la disolución del contrato de matrimonio, por voluntad de una o ambas partes integrantes de la pareja.
No en todos los países. Tampoco en todos, la mujer tiene derecho a solicitar la desvinculación del matrimonio.
La institución del divorcio, es casi tan antigua como la del matrimonio, pero no todas las culturas lo admitían, por motivos religiosos, sociales y económicos.
En algunas culturas, el divorcio podía ser solicitado únicamente por el hombre.
En otras, al nacer un hijo, se consideraba indisoluble el vínculo matrimonial.
El motivo más común de divorcio a lo largo de la historia, es el adulterio. Incluso en algunas civilizaciones antiguas, el adulterio en las mujeres era castigado con la pena de muerte. En las culturas celtas, se practicaba la endogamia. Era habitual contraer matrimonio por un período preestablecido, luego del cual, los contrayentes quedaban libres. Pero también existía el divorcio. Los Aztecas sólo podían tener una esposa, pero podían tener tantas concubinas como pudieran mantener.
Existía el divorcio, que debía obtenerse por vía judicial, para quedar habilitados para un nuevo matrimonio. Los hebreos podían repudiar a sus esposas sin necesidad de argumento. No obstante, existía el divorcio de mutuo consenso, pero las razones de las mujeres eran sometidas a un análisis más riguroso que las de los hombres.
En la antigua Grecia existía por mutuo acuerdo, y la repudiación. En caso de separación, el hombre debía restituir la dote a la familia de la mujer. En Roma, el divorcio aparece en el SII a.C., con características similares a las que tenía en Grecia. Pero las mujeres ricas que tenían una herencia de su padre, podían solicitar el divorcio sin inconvenientes.
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