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Que funcion cumplen las madres que trabajan
Los índices de madres que trabajan, se han incrementado en los últimos 50 años, alrededor de un 30%. Analizando estos porcentajes por edades, tenemos que el mayor número de mujeres que trabaja, está entre los 20 y 40 años de edad, que coincide con el período reproductivo, para decrecer significativamente a partir de los 50 años.
Lo cual significa que las mujeres pasan por su etapa maternal, realizando conjuntamente tareas asalariadas, asemejándose cada vez más, al modelo masculino, a diferencia de lo que ocurría hasta aproximadamente 1950, donde la mujer abandonaba el trabajo para criar a sus hijos, y si volvía a reinsertarse, era preferentemente al culminar dicha crianza.
Está demostrado que los hogares mantenidos por hombres quedaron en le pasado. En la actualidad, aproximadamente el 30% de los hogares del mundo, cuentan con el aporte de las mujeres como su principal fuente de ingresos, en la casi totalidad de los hogares restantes, las mujeres realizan alguna clase de aportes, llegando a contribuir con más de la mitad de los ingresos, en muchos hogares de los países ricos.
En todo el mundo, la creciente masa de mujeres en edad de crianza que trabaja, ve amenazada su fuente laboral, ante la posibilidad de un embarazo, con las consecuencias económicas que para las familias esto representa, sin olvidar los riesgos de salud que ello implicaría.
LA MATERNIDAD SEGURA
Las tasas de mortalidad infantil y maternal, han disminuido drásticamente en los últimos decenios, al igual que la tasa total de fertilidad mundial. Esto coincide con el aumento en los índices de empleo femenino.
A pesar de las mejoras, las cifras aún son demasiado altas, y acusan una marcada diferencia entre los países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo.
Los indicadores muestran que las mujeres que mantienen sus derechos laborales luego del parto, son menos proclives a la morbilidad maternal. Esto se debe a que cuentan con una atención adecuada antes y durante el parto, y un seguimiento en las etapas posteriores.
IGUALDAD EN EL EMPLEO
No obstante el crecimiento de la masa de madres que trabajan, las mujeres siguen padeciendo la desigualdad, tanto en las oportunidades laborales, como en las remuneraciones y la seguridad laboral. Las mujeres están más expuestas a perder sus empleos, reciben a igual trabajo, menor remuneración, cuentan con menos posibilidades de ascender en sus empleos. Por este motivo, más de ciento cincuenta países han aceptado la obligatoriedad de adoptar medidas tendientes a eliminar la discriminación laboral.
La contratación discriminatoria en función de la maternidad, es una realidad innegable. Las prácticas discriminatorias, incluyen la exigencia de pruebas de embarazo negativas, exámenes ginecológicos, certificados de esterilización, como requisitos previos de contratación.
También es muy común que las mujeres que ya cuentan con empleo, estén expuestas al despido durante el goce de la licencia por maternidad, esto se da principalmente en las empresas que cambian de propietarios, o sufren reestructuras.
Si bien se han establecido prohibiciones de despido por cierto lapso, luego de finalizada la licencia maternal, esto no asegura la conservación del empleo. Sumado a ello, las mujeres que se reinsertan en sus trabajos, deben conciliar su labor profesional con su nuevo rol de madres, enfrentándose a jornadas agotadoras, y a la incomprensión y el destrato por parte de sus compañeros y empleadores.
Otro factor, lo constituyen los obstáculos subrepticios que se les imponen al momento de los ascensos, provocando que muchas mujeres, renuncien a sus legítimas aspiraciones de progreso, con las consiguientes pérdidas en lo económico, tanto a nivel personal, como familiar, sin olvidar las pérdidas sociales, al privarse de las contribuciones que estas mujeres podrían realizar.
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