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Maternidad y genero a traves de la historia
A lo largo de la historia, la maternidad y genero ha estado vinculada con la fecundación y fertilidad, asociado a la madre tierra, y también se vincula con la protección, conservación, el afecto, el sacrificio, la incondicionalidad. La mujer gozaba de un rol fundamental en la sociedad, debido a la función indispensable de la procreación.
La maternidad ha sido idealizada, asociada con lo divino y lo sagrado, por eso, las diosas femeninas dominaron la mitología por más tiempo que los dioses masculinos, y su principal fuente de poder era su capacidad de procrear. Con el advenimiento del patriarcado, las diosas fueron desplazadas por los dioses masculinos y atacadas en su propia fuente de poder, la procreación.
Estos dioses debían demostrar que eran más poderosos que las diosas, claro ejemplo de ello, resulta el pasaje bíblico que trata sobre Sarah, la mujer de Abraham, su infertilidad juvenil y su posterior fertilidad en la vejez, por la simple voluntad de Jahveh. Demostrando así el poder de Jahveh sobre la maternidad, relegando a la mujer con ello, a un plano inferior. En las sociedades modernas, con el debilitamiento (aunque no desaparición) del patriarcado, las mujeres han ingresado en el mercado del trabajo asalariado, provocando un corrimiento en los roles paternos.
Con las mujeres trabajando fuera del hogar por ocho o más horas diarias, el padre ha debido adoptar algunas de las funciones que anteriormente le correspondían a la madre, como llevar a los chicos al colegio, preparar los alimentos, llevarlos al médico, limpiar la casa, o hacer las compras.
Esta reestructura, ha otorgado mayor libertad a la mujer, quien ya no se siente tan identificada con la imagen maternal, y puede considerarse a sí misma como mujer plenamente, más allá de la función circunstancial de la maternidad y genero.
En este marco, cada vez son más los hogares que están a cargo de uno solo de sus progenitores, debiendo éste adoptar los roles de ambos para mantener un cierto equilibrio familiar.
También el hombre se ha despegado de su rol ancestral, teniendo una mayor participación en la crianza de los hijos, sin que por esto vea disminuida su masculinidad.
Para concluir, en la sociedad actual, la maternidad y paternidad, ya no están circunscriptas a una problemática de género, sino más vinculadas a cuestiones prácticas de convivencia, implicando un nuevo modelo de familia altamente variable que se distancia del modelo tradicional.
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