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Los problemas de pareja mas comunes
Las principales áreas de conflicto y problemas de pareja son:
El poder- La toma de decisiones, las finanzas, el cuidado de los hijos, el cuidado del hogar, las relaciones sociales. Estas son acciones que pueden determinar una posición de poder dentro de la pareja, si no se realizan en conjunto.
La intimidad- Se construye entre dos, y significa una separación de la familia original, en favor de la pareja. Esto suele producir conflictos, muchas veces acrecentados por la participación de terceros. Deben establecerse claramente los límites en la conformación de la nueva familia, para evitar tensiones.
El amor- El enamoramiento inicial, deja paso al cariño y el afecto que constituyen el amor.
Pero esto no significa que deba desaparecer la atracción sexual. Cuando los miembros de la pareja dejan de preocuparse por resultar atractivos al otro, la relación sufre un deterioro importante y pueden producirse infidelidades.
Son desencadenantes de conflictos:
Los problemas económicos: son el principal desencadenante. Las angustias producidas por no poder pagar las cuentas, la imposibilidad de disponer de momentos de esparcimiento, provocan fricciones que muchas veces no pueden solucionarse.
La maternidad/paternidad: puede provocar inseguridades, conflictos de prioridades, desafectos (cuando un miembro de la pareja se siente desplazado por el nuevo ser), estrés.
Enfermedades: a menudo, una larga enfermedad desgasta a la pareja, que se ve sometida a una situación estresante, e impedidos de expresarse o cambiar la realidad, terminan separándose.
La jubilación: el cambio de vida, el tener de pronto mucho tiempo disponible para compartir tras el debilitamiento natural de los años, provocan que se deba aprender nuevamente a convivir.
Cuando una pareja tiene problemas, comienza a ponerse el acento en los aspectos negativos, sin tomar en cuenta los positivos.
Se tiende a buscar culpables. Se está a la defensiva permanentemente. Decrecen las expectativas sobre el otro. Todo esto en lugar de facilitar la solución de los problemas, los empeora.
Cuando los problemas no encuentran solución, es conveniente consultar con especialistas de pareja. En ocasiones, los conflictos no tienen solución, y resulta más dañino continuar con la relación que disolverla. Una retirada a tiempo, puede evitar daños mayores.
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