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Las vacaciones en familia
Todo niño es un ser individual y único, con una única manera de expresarse, y es sensibilizándose con ellos que se los puede ayudar mejor.
El niño cuando nace está en contacto estrecho con su madre, quien proporciona sustento, protección, afecto, y esto provoca una plácida familiaridad en el recién nacido, que ve sus necesidades vitales cubiertas y su mundo confortable, carente de conflictos.
El estudio de los trastornos psicológicos, comprende el estudio de los patrones de conducta considerados anormales por la sociedad.
Lo opuesto, el funcionamiento exitoso del ser humano, es el que se desarrolla dentro de los patrones de conducta designados como normales, patrones de emoción, conocimiento y acción.
Existen multiplicidad de trastornos psicológicos:
- Trastorno del sueño. El niño tiene sus mecanismos de autorregulación del sueño. El desconocimiento de estos mecanismos por parte de los padres, puede provocar los primeros trastornos del sueño. En general, los trastornos del sueño, están relacionados con la alimentación y el relacionamiento.
- Trastornos esfinterianos y de evacuación. El control de esfínteres se adquiere aproximadamente a los dos años de edad. El control diurno, aparece antes que el nocturno. Dicho control, depende de varios factores: adiestramiento, aprendizaje, comunicación, anatomofisiológica. El niño puede utilizarlo para oponerse al deseo de la madre.
- Trastornos de la actividad. Del sistema motor en la psicologia infantil.
- Trastornos del lenguaje. Son aquellos que no pueden atribuirse a causas fisiológicas.
- Trastornos de la sexualidad.
- Trastornos de la afectividad.
- Trastornos del estado de ánimo.
- Trastornos del aprendizaje escolar.
- Trastornos en las relaciones sociales.
- Trastornos que infringen las leyes sociales.
Es imprescindible, que ante la detección de una conducta aparentemente fuera de los cánones, se consulte con un especialista, que será quien diagnostique la existencia de un trastorno de comportamiento.
No es conveniente aguardar para ver si es una conducta pasajera, cuanto antes se traten los trastornos, más probabilidades de éxito en el tratamiento hay.
Tampoco debe estigmatizarse al niño que padece un trastorno de comportamiento, sino por el contrario, apoyarlo en todo, alentarlo, elogiar sus logros.
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