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La terapia de familia
El psiquiatra, es un médico que realizó post-grado en psiquiatría. Trata los desordenes orgánicos y mentales, con terapias de fármacos.
Hay algunos psiquiatras que realizan terapias psicoanalíticas, que son menos nocivas que los medicamentos, que siempre pueden presentar efectos secundarios peligrosos.
El psicoterapeuta, es un profesional que realizó estudios de psicología evolutiva, de la personalidad, psicopatología y diagnóstico referencial y realiza un diagnóstico diferencial. Y que tiene entrenamiento en técnicas psicoterapéuticas.
La terapia sistémica es una forma de terapia de familia, se aplica en trastornos y enfermedades psíquicas que muestran las alteraciones en las relaciones y patrones comunicacionales de la familia.
Emplea conceptos y aplicaciones de la teoría general de los sistemas, la pragmática de la comunicación humana, la cibernética, y modelos construccionistas. Se centra en la bidireccionalidad de las relaciones humanas, que influyen en las conductas de los individuos. Siendo quien expresa la patología psiquiátrica, el más afectado.
A diferencia de otras terapias, las sesiones están muy espaciadas, pueden llegar a distar de tres a seis semanas. La cantidad de sesiones depende del avance obtenido, aunque suelen oscilar entre las diez y catorce sesiones.
Esta terapia se desarrolló inicialmente, para familias que tenían uno de sus miembros sufriendo de una enfermedad psíquica grave.
El espectro de tratamientos se ha ido ampliando hacia áreas de : drogodependencia, trastornos alimentarios, conductas infantiles disfuncionales.
La terapia de familia resulta de suma utilidad ante situaciones de crisis familiares, y ante situaciones de estrés.
La terapia de familia, aparece en la 2ª Guerra Mundial. La vida en familia, suscita siempre sentimientos ambivalentes, es la primera experiencia significativa del individuo.
Alguno de los precursores de la terapia de familia son: Adler, Eric Berne, John Bell, etc.
Una forma de abordar la terapia de familia es mediante el Abordaje Familiar, haciendo foco en el contexto familiar en su conjunto, aún si no todos los miembros de la familia están presentes en la sesión. Lo que importa no es la técnica, sino pensar en términos de sistema, el diagnóstico evoluciona a lo largo de la terapia, igual que el sistema familiar.
El terapeuta reconstruyendo el itinerario de la consulta, define el camino inicial.
Propone una entrevista con toda la familia, donde se tratará de definir el problema entre todos, y verbalizar las expectativas de cada uno. Observa las interrelaciones verbales. Explora la historia familiar.
El terapeuta orientará a la familia, y planteará objetivos realizables a corto plazo, cambios de conductas, intentará desbloquear el potencial creativo de la familia, para que pueda crecer de manera óptima.
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