El turismo, ya sea nacional, por realizarse en el mismo país en que habitualmente reside el viajero, o internacional, cuando los viajeros se trasladan a otro, fomenta el conocimiento mutuo de los pueblos y regiones, al tiempo que proporciona diversión y ocasión para adquirir nuevos conocimientos; su acción informadora y eductiva, le permite colaborar a crear un mejor entendimiento entre todos los que mediante él se conocen directamente. Se considera al turismo como un instrumento unificador importantísimo, magnífico instrumento de paz e integración entre los pueblos, por cuanto fomenta el intercambio cultural entre ellos, eleva los conocimientos de los viajeros y de los receptores, difunde las costumbres de unos y otros, llega a hacernos sentir a todos más unidos, menos aislados.
Los países que proporcionan gran cantidad de personas aficionadas a realizar viajes de turismo (turismo activo) son países turistas, mientras los que reciben (turismo pasivo), se califican de países turísticos. Estos últimos cuentan con un importante patrimonio turístico, es decir, alicientes suficientes para hacerlos atractivos, como son sus bellezas naturales o artificiales, restos históricos, museos, clima agradable, instalaciones deportivas, espectáculos; mientras que los primeros, los países turistas, son aquellos que, por su elevado nivel de vida, cuentan con un apreciable potencial turístico, es decir, un gran número de habitantes con recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades esenciales y destinar todavía un remanente a otros gastos, entre los que cabe el turismo.
El turismo requiere para su desarrollo una estable seguridad social y política; la mayoría de las personas no emprenden un viaje turístico a países amenazados por conflictos internos o internacionales, ni tampoco cuando el propio país los padece. Sólo la convivencia y comprensión entre los pueblos permite un amplio turismo internacional. Uno de los efectos más aparentes del turismo internacional, son las consecuencias que produce en la vida económica del país turístico que lo recibe, no sólo para las industrias turísticas, como son las de transportes, alojamientos, agencias de viajes, así como museos, espectáculos, centros deportivos, que se crean o amplían especialmente para el servicio del turista y que reciben sus beneficios directos, sino todas las demás del país los reciben en cuanto suministran artículos que adquiere para su consumo el turista o las empresas que les sirven, aumentando considerablemente su demanda. Los comercios incrementan sus ventas con el turismo, con las compras de recuerdos, objetos y productos típicos para llevarse a su país.
Un país puede recibir turistas procedentes de otros, mientras sus propios habitantes practican a la vez turismo por el extranjero, se llama balanza turística al saldo entre las entradas y salidas de divisas por efecto del turismo internacional. Muchos son los países que con su saldo favorable cubren el déficit de su balanza comercial (importaciones mayores que las exportaciones); pero aún en el caso de que la balanza turística fuese negativa, los efectos de la mayor actividad económica engendrada por el turismo resultan un gran beneficio. Atendiendo a estas ventajas que del turismo se esperan, en la mayoría de los países turísticos, el Estado toman una serie de medidas, englobadas bajo la denominación de política turística, que tienden a fomentarlo y a crear o impulsar las actividades necesarias para su desarrollo.

 

Ingresa tu Nombre

Ingresa tu e-mail