Al hablar de turismo estamos mencionando esa afición que sienten muchos seres humanos a recorrer países por simple distracción, y a la organización necesaria de los medios conducentes a facilitar esos viajes de placer.
Nace de la curiosidad de conocer lugares y costumbres exóticas, de buscar algo nuevo; a ello se añade el deseo de acrecentar la cultura, que lleva al viajero a visitar monumentos, museos, restos arqueológicos, creaciones de la técnica, edificios, bellezas naturales, aunque no haya sido éste el propósito del viaje. Muchas veces lo que impulsa al turista es el placer de viajar en sí, pero haciendo numerosos altos en el camino para ver y admirar lo que de interesante se ofrezca en su itinerario. Así considerado el turismo coincide con su antecedente etimológico, la palabra inglesa “tour”, de la que se formaron “tourism” y “tourist”, que se convirtieron en español en “turismo” y “turista” que, a través de la francesa “tour” y la latina “tornus”, entronca con la griega “tornos” que significa torno y movimiento circular. Frente a este turismo que se puede considerar como clásico, se encuentra el de quienes se señalan un fin, como visitar un templo o santuario famoso, realizar estudios en un centro cultural de renombre, encontrar el lugar ideal para la práctica de su deporte favorito, presenciar determinado espectáculo o competición deportiva, disfrutar de otras diversiones; aunque un viaje obedezca a un motivo principal, el que lo realiza suele encontrar ocasión para dedicarse a otras actividades marginales, nace un concepto amplio de turismo, más allá de que se realice para satisfacer necesidades concretas de orden científico, cultural, deportivo, religioso, siempre que tenga una duración de más de un día y menos de un año. Así se da lugar a distintas modalidades denominadas turismo deportivo, turismo religioso, turismo cultural, que incluye el turismo docente, el turismo científico y el turismo artístico; incluso se habla de un turismo profesional que comprende la asistencia a ferias, exposiciones, conferencias y otras manifestaciones profesionales, industriales y comerciales, cuando no tienen ánimo de lucro inmediato, además de un turismo climático referidos a las temporadas de descanso en lugares de mar, montañas, aconsejables por las condiciones saludables de su clima.
El turismo se ha practicado desde tiempos remotos; siempre los hombres más insignes han viajado para ampliar sus conocimientos sobre los países que visitaban o para estudiar en sus universidades y escuelas más renombradas. En cuanto al turismo de masas, han sido quizá los motivos religiosos los primeros que los promovieron. Casi todas las religiones han tenido y tienen sus lugares de peregrinaje (La Meca para los mahometanos; Benarés para los hindúes; Roma para los cristianos) que al ser visitados por innumerables peregrinos de todos los países, han desempeñado un papel muy importante en la difusión de la cultura, hasta en la historia de la evolución de las ideas políticas.
No obstante, el turismo, en la forma e intensidad que hoy ha cobrado, encuentra su origen inmediato en la Inglaterra del siglo XIX, a mediados del cual se crean las primeras agencias de viaje que organizan expediciones colectivas.
Durante un largo período de tiempo el turismo estuvo reservado a un número reducido de personas, pertenecientes a la clase privilegiada de la sociedad, y se manifestaba por largas estancias en un mismo lugar. Estuvo muy en boga en Europa, durante el último cuarto del siglo XIX y el primero del XX, las curas de aguas en los balnearios. Frente a este turismo relativamente sedentario, nace el turismo itinerante, viajero por excelencia, que interesa a personas de todas las clases sociales, moviendo masas de viajeros cada vez mayores, es la democratización del turismo que da lugar al turismo popular, caracterizado por permanencias menores en un mismo lugar, con menos gastos por persona y día. Es un turismo masivo que pasa rápidamente por los lugares históricos o artísticos para quedarse más tiempo en las playas, estaciones de montaña y otros lugares de diversión.
El desarrollo del turismo ha sido paralelo a los adelantos técnicos en materia de transporte, que han permitido multiplicar sus medios a la par que reducir tarifas y aumentar la comodidad, velocidad y distancias.

CICLOTURISMO


El cicloturismo es una modalidad única para los que deseen viajar de otra manera; su verdadera dimensión entra dentro de la utilización del tiempo libre como mejora de la calidad de vida. Una salida en bicicleta organizada por clubes cicloturistas generalmente durante un fin de semana, es muy interesante, la idea pasa por utilizar sencillos medios de transporte para que podamos vivenciar la experiencia del viaje. El cicloturismo cultural nos acerca tanto a la práctica deportiva como al conocimiento de todo lo que nos rodea, al contacto con la naturaleza.
La historia de los pueblos, el arte y las costumbres de los pueblos se entienden mejor cuando el viaje se realiza a una velocidad a la que, en cualquier momento, podemos apreciar todo lo que nos rodea. Además, el cicloturismo nos permite una libertad de acción y percepción más directa y real que otros medios de transporte, en los que los viajantes poco pueden decidir sobre su viaje.
El cicloturista debe organizarse de acuerdo al tiempo del que dispone para hacer dicha actividad; mantener su bicicleta cómoda, con portaequipaje, llevando el equipamiento necesario (herramientas, sacos, ropa, accesorios), debe elegir la ruta a seguir, previendo el kilometraje, la vuelta, desniveles y la preparación de mapas; así como la preparación de salidas diarias, número de kilómetros, paradas, visitas y hospedajes.
Agradables sorpresas deparan a quienes se embarquen en esta original forma de turismo activo, por eso, varias empresas ofrecen alquiler de bicicletas y tours guiados.


SALIDAS DE CAMPAMENTO

Al sentir los primeros calorcitos, nos dan ganas de salir corriendo de la ciudad para buscar refugio en la paz de la naturaleza, cerca de playas, ríos, lagunas, llanos o sierras, y nada más especial para olvidarse por un tiempo de la civilización que salir de campamento, para disfrutar de la vida al aire libre y dormir bajo las estrellas.
Pero, para que todo salga bien, hay que cuidar algunos detalles fundamentales:
-No olvidar hacer reservas con anticipación, sobre todo si la salida está programada para la alta temporada; no hay nada más desalentador que llegar y encontrarse con el campamento repleto.
- Lo primero que hay que hacer cuando se organiza una salida de este tipo es confeccionar una lista con todo lo que se necesita llevar, según el lugar escogido, la estación del año, la cantidad de personas y sus edades.
- El buscar el lugar donde instalar la carpa con todas las pertenencias no debe ser tomado a la ligera. El sitio deberá tener una levísima inclinación, suficiente para que en caso de lluvia el agua no quede estancada debajo de la carpa, pero tampoco que nuestras cosas salgan rodando cuesta abajo. Se limpiará el terreno de rocas, piedras, piñas, para que no incomoden al sentarse en el suelo o al enfundarse en el sobre de dormir. Debe estar alejado de aguas estancadas, pastos altos, lugares donde abundan los insectos. Es bueno instalarse a la sombra de los árboles, si antes se ha verificado que no haya ramas o árboles secos a punto de caerse.
- La carpa debe armarse con mucho cuidado y paciencia, atendiendo las instrucciones, ya que es el elemento fundamental para una confortable estadía; una vez armada se debe cavar una zanja alrededor de ella para evitar mojarse en caso de lluvia. Es conveniente colocar ropa y utensilios en el interior de la misma en el orden en que los iremos necesitando.
- En cuanto a las fogatas, se debe elegir un lugar alejado de árboles y maleza para evitar que alguna chispa pueda iniciar un incendio en los alrededores. No es aconsejable encender fuego en días ventosos, y en especial si es época de sequía. Para encenderlo, debe utilizarse ramas, hojas secas, papeles, pero bajo ningún concepto combustibles como gasolina. Antes de ir a dormir, debe sofocarse la fogata con un palo, apagar el fuego con agua o arena, teniendo cuidado con el humo y las cenizas, ya que pueden irritar los ojos.
- Si en estas salidas participan niños, debe tenerse en cuenta que son pequeños exploradores y necesitan cambiar de actividad continuamente. Una buena idea es acampar en un área con gran variedad de vida silvestre que los mantenga entretenidos en horas de expediciones de caza y recolección de ejemplares, luego de recibir algunas explicaciones de sus padres, los devolverán a la naturaleza, lección de ecología mediante. El disfrutar del agua, ya sea natural o en alguna piscina, es una actividad que fascina a los niños en el verano. Para mantenerlos entretenidos durante la noche, o los días de lluvia, es aconsejable llevar juegos de mesa, papeles y lápices de colores. La mayoría de las zonas de camping cuentan con una zona de juegos para los pequeños, además de canchas deportivas para todos; alquilar botes, canoas, caballos o motos alegran a toda la familia.


A LA PLAYA

Las promesas de sol, mar y días de descanso hacen que estemos siempre listos para ir a la playa; el entusiasmo no nos debe hacer perder de vista elementos básicos que no podemos omitir. Lo primero, fundamental: los trajes de baño, en tela de material especial para un fácil secado, en el caso de los caballeros; y una selección de bikinis intercambiables, cuyas piezas puedan combinarse entre sí, permitiéndoles a ellas lucir diferentes y atractivas cada día.
Son preferibles los sombreros pescadores a los de paja o ala ancha, ya que son muy volátiles en playas ventosas, se dañan y resultan incómodos con el pelo mojado.
El bolso playero debe tener un tamaño adecuado, que resulte fácil de manejar y evite cargar con demasiadas cosas que luego suelen no usarse. Son preferibles los de material plástico, resistentes al agua, de fácil limpiado, y aquellos con solapa y cierre seguro que dificultarán la entrada de arena.
Las lonetas o esterillas son más prácticas e higiénicas que las toallas, mientras que éstas absorben humedad y arena, las primeras son más resistentes, secan con facilidad y se libran de la arena con un sacudón. Para secarse, una toalla de tamaño medio o una bata de baño para los más friolentos es lo más indicado.
No pueden faltar el protector solar, una barra protectora para evitar paspaduras de labios, lentes de sol, una crema post-solar y acondicionador para el cabello, que si se aplica un poco antes de darse el primer baño de mar, el pelo quedará más protegido. En cuanto al protector solar, deben tenerse en cuenta algunas consideraciones: deben elegirse productos testeados dermatológicamente, adecuados para el tipo de piel y evitándose aquellos coloreados o con fragancias. Es necesario realizar aplicaciones cada dos horas o después de cada baño, en caso de que no sean resistentes al agua. No debe olvidarse su uso en los días nublados; ni descuidar pies, dedos y orejas que también pueden quemarse.
Para entretenerse un walkman o cd player, si es posible con radio incorporada, permitirán pasar momentos agradables; tal vez se prefiera un libro, en versión de bolsillo, uno a la vez, a lo sumo, puede incorporarse una revista o librillo de entretenimientos con palabras cruzadas, sopas de letras o acertijos.
Si se llevan niños, se debe limitar la cantidad de juguetes, adecuándolos a sus preferencias. Son ideales palas y baldes que los mantendrán ocupados, ya que los inflables, o pequeños autos o muñecos, pueden dañarse o extraviarse en la arena. Si tienen cierta edad, las tablas de surf les resultan muy divertidas, pero reclamarán más atención y cuidado de los mayores. Juegos de arena como el volley, fútbol playa, paleta, frisbee, sandboard, los mantendrán ocupados por largo tiempo, sin olvidar las caminatas que se pueden hacer en familia por la orilla del mar, observando el paisaje y por qué no, armando una colección de piedras de diferentes formas, colores y tamaños.