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El color puede cambiar la percepción del espacio con la decoracion de jardines. Los tonos cálidos, vibrantes, acortan virtualmente las distancias; los fríos o grises, las alargan. Por ejemplo, un cerco de follaje grisáceo parecerá más lejano porque el color indefinido es atributo de la lejanía; por el contrario, si tuviera brotes o flores rojas muy llamativas, se acercará visualmente al observador.
El color, entonces, puede utilizarse para mejorar virtualmente las proporciones del lugar y para crear la ilusión de mayor amplitud en jardines chicos. Otras veces ocurre que, en un espacio verde, hay elementos para ocultar.
Entonces, se pueden rodear de plantas de un verde discreto, o disimularlos indirectamente al desviar la mirada del observador hacia un foco de atención de colores llamativos en otro rincón del lugar.
La luz ambiente del lugar influye sobre el color y su manejo en el jardín. El lugar geográfico y el clima condicionan la tonalidad de la luz que, a su vez, transforma el efecto de los colores.
Cuando se habla del color de la decoracion de jardines, lo primero que viene a la mente son los tonos de las flores sobre el cesped. Pero es fundamental incorporar los follajes a la ecuación. |