jardineria
Arboles frutales
 
 

Flores Rosas

Flores RosasLas flores rosas, según su descripción botánica, posee alrededor de ciento cincuenta especies naturales que hace miles de años crecían silvestres en el hemisferio norte, incluido el norte de África. El hemisferio sur, misteriosamente, no contó con su presencia hasta que alguien se ocupó de introducirla. Los restos fósiles más antiguos tienen 35 millones de años.

Según datos del Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de Illinois, hace 5.000 años comenzó a cultivarse en la región que hoy ocupa China, pero otras investigaciones la remontan solamente dos mil años al pasado.

Confucio, en el año 500 a.C., describió las flores rosas de los jardines imperiales chinos, que perfumaban el entorno del palacio y lo llenaban de color. Para otros expertos los primeros jardines nacieron en Medio Oriente, alrededor del 600 a.C., fruto de una irrigación intensiva.

Los Cuidados de las Flores Rosas

Cuidados de las Flores RosasEn esa región las flores rosas se convirtieron en un lucrativo negocio, tanto para los persas como para los pueblos de Mesopotamia, donde se fabricaban los renombrados attars (aceite esencial) de rosas. Esta práctica se extiende hasta hoy en zonas muy reducidas.

Con dos toneladas de pétalos de rosas se consigue apenas medio litro de la preciosísima esencia.

Los romanos figuran en varios manuales como la primera civilización occidental que utilizó profusamente la rosa, pero los griegos ya la conocían -como lo atestiguan varios frescos y decoraciones pintadas en la Antigua Grecia- y la utilizaban para distintos propósitos.

Al principio aprovechaban sus efectos medicinales. Plinio, el famoso historiador helénico, enumera 32 remedios realizados con sus hojas y pétalos. Los griegos heredaron y recuperaron la sabiduría de la medicina egipcia, pero no se sabe exactamente si éstos últimos la usaban para sus curas, aunque sí es seguro que la utilizaban en ritos funerarios para trascender a la muerte.

Los romanos fueron, probablemente, los responsables de su propagación por todo el continente europeo. La nobleza de este imperio creó grandes jardines al sur de Roma y los pétalos de rosa se utilizaban para recibir a los soldados victoriosos cuando desfilaban por el Foro y para toda clase de celebraciones, que en Roma llegaron a ser casi un tercio de los días del año.

Las flores rosas fue sin duda la flor favorita de este pueblo, que la destinó al culto de la diosa Venus, explotó a fondo su belleza y la aprovechó profusamente en la decoración de jardines, mesas y dormitorios.